¿Cómo Colombia se convirtió en la potencia del aceite de palma de América Latina?
El cultivo comercial de palma aceitera en Colombia comenzó en 1945, cuando una empresa estadounidense estableció una plantación en la zona bananera del departamento del Magdalena.
Tras la liberalización económica del país en la década de 1990 y la elección en 2002 del expresidente Álvaro Uribe, la industria del aceite de palma inició una trayectoria de rápido crecimiento durante los siguientes 16 años.
Hoy, Colombia produce más aceite de palma que cualquier otro país de América Latina y es considerado el cuarto productor mundial.
Con el desarme y la desmovilización del grupo guerrillero más antiguo y numeroso del país, las FARC, en 2016, el gobierno planteó la apertura de un nuevo capítulo en la historia nacional. Uno de los objetivos centrales del proceso de paz fue ampliar la inversión económica y social en el campo, fomentando el desarrollo agrícola, especialmente en zonas que anteriormente estaban fuera de alcance debido al conflicto.
Aceite de palma: ¿renacimiento del campo?
El entonces ministro de Agricultura, Juan Guillermo Zuluaga, señaló que la industria del aceite de palma jugaría un papel fundamental en el “renacimiento del campo” impulsado por el gobierno central.
Colombia produce más aceite de palma que cualquier otro país de América Latina y, desde 2016, es considerado el cuarto productor mundial. La Federación Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite (Fedepalma) informó que en 2017 se alcanzó un récord de 1,6 millones de toneladas métricas de aceite de palma crudo, lo que representó un aumento del 42% frente al año anterior.
Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), las exportaciones relacionadas con el aceite de palma generaron USD 414 millones en ingresos para Colombia en 2017, un incremento del 48% respecto al año previo, destinándose en su mayoría a la Unión Europea.

El aceite de palma, junto con el etanol, constituye la columna vertebral de la industria del biodiésel en Colombia, la cual por ley debe representar el 10% del combustible para automóviles comercializado en el país.
Durante las primeras décadas, el aceite de palma producido en Colombia se destinaba principalmente a los mercados locales. Sin embargo, a partir de la década de 1990, la industria inició una etapa de expansión acelerada.
Según Fedepalma, el área cultivada creció más del 200% en menos de dos décadas, pasando de 157.000 hectáreas en el año 2000 a 516.000 hectáreas en 2017.

Para impulsar esta expansión, el gobierno de la época otorgó incentivos como tasas impositivas reducidas y opciones de financiamiento. Investigaciones de la académica Victoria Marín-Burgos evidencian que estas políticas facilitaron la llegada de proyectos de palma aceitera a municipios con antecedentes de desplazamiento forzado.
Actualmente, la producción de palma de aceite continúa en aumento, proyectando a Colombia como un líder cada vez más relevante en el contexto latinoamericano y global.
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